Yo Ingeniero. |
Historias (casi) reales de un aprendiz de todo... |

- ¡Espera! - Ese grito fue escuchado por la poca gente que caminaba por la avenida aquella mañana de Domingo.
El grito, aquel estruendo y luego nada, ¡Y pensar que se quedaron separados a un grito de distancia y que ahora esa distancia se había convertido en una barrera infranqueable!. Habían discutido la noche anterior:
- ¡Es que siempre es lo mismo! - le dijo ella.
- ¡Nada de eso, son inventos tuyos! además recuerda que habíamos puesto las cosas en claro hace algunos meses, se supone que estábamos bien- respondió. Y mientras avanzaba la noche los gritos y reclamos seguían.
¿Se les habrá acabado el amor? Quizá, quizá no ¿costumbre? ¡Eso es un cliché que sólo se usa en las canciones! De pronto nada importaba, sólo importaba Ella, de pronto recordó aquel futuro que habían construido para si, cuando nada más importaba que ellos dos, que el amor que se tenían, y de pronto ¡nada!. Recordó sus promesas de cambio, recordó aquellas promesas de ser una mejor persona (¿Que era “ser una mejor persona”?) y es que después de saberse enamorado Él supuso que era posible pero ¿cómo hacerlo si toda la vida había sido así?. Ella lloró, Él lloró, ambos lloraron mientras avanzaba la noche y en un arrebato de ira Ella le confesó un embarazo que algunas semanas atrás le estaba ocultando… se sintió un ambiente tenso, un frío intenso recorrió su espalda y fue entonces que, sintiéndose incapaz de aceptar su destino contempló los ojos de la mujer que le estaba dando todo a cambio de nada. Se sintió asesino porque había matado las esperanzas que ella había puesto en él desde hace tiempo:
- ¿Quién lo iba a pensar?, después de todo tienes sentimientos - se dijo a si mismo, y luego de ello la miró de frente y le dijo con la voz entrecortada por un inminente llanto -Yo no puedo hacerme cargo, ¡apenas y puedo con mi vida! ¿Cómo pretendes siquiera que pueda hacerme cargo de otra? - . El llanto nuevamente llegaba a ambos y Ella, con la mirada fija en sus ojos masculló - ¿Es eso lo que quieres? ¿Que fue de todo lo que planeamos juntos? - , - ¡Ya no hay un “juntos” - le ladró y en ese instante ella, llena de rabia salió a la calle corriendo, no quería verlo (al menos no por ahora) y cuando se disponía a cruza la avenida se escuchó un grito:
- ¡Espera! - le gritó, y mientras eso sucedía sintió como su vida terminaba, como aquellas promesas de cambio vacías se iban, como aquel “juntos” (que jamás existió) efectivamente desaparecía. Él corrió a su lado pero poco podía hacer, no hizo mas que sostener su mano mientras ésta ya no se aferraba a la vida y luego nada…